CHEESECAKE DE CHOCOLATE BLANCO CON LEMON CURD

Cuando llega un día nublado o una tarde como la de ayer, fea y con nubarrones siempre me acuerdo de como se tiene que vivir en Inglaterra. Me encantan los días de lluvia, aunque vaya a la contra de todo el mundo, pero en Córdoba realmente llueve poco. No sé como me sentiría en una tierra como la inglesa, con tantos nublados y lluvia chirimiri. Lo que si tengo claro es a lo que me acostumbraria sin problemas, a su lemon curd.
Los británicos pierden el sentido por la lemon curd (y yo también), una crema de limón, mantequilla y huevos que se usa desde el siglo XIX. Sirve de acompañamiento a tartaletas, bizcochos y scones (bollitos individuales de pan) para tomar el té.
La hora del té en Inglaterra  es un momento único para los golosos y amigos de la bollería. Esta tradición, que inventó la duquesa de Bedford a principios del siglo XIX conquistó a la aristocracia de la época y, por supuesto, a la monarquía. La reina Victoria, la tatarabuela de Isabel II tomó esta idea como suya.


A las cuatro de la tarde, en palacio se empezaba a preparar el té y todo lo que le rodea para que no faltara de nada. Había scones, pasteles, emparedados, bocaditos salados, y por supuesto sandwiches. Entre estos últimos, no podía faltar uno dulce que con los años fue bautizado como Victoria sandwich. Estaba compuesto por dos trozos de bizcocho unidos por cualquier tipo de jalea o confitura, tal y como se recoge en el libro que publicó Isabella Beeton en 1847 ("Mrs. Beeton´s Cookery and Household Management"). En principio, lo más normal era que tuviera mermelada de fresa. De hecho, es la versión clásica. Pero justo por esta época también llegó a la mesa de palacio y de toda Inglaterra con recursos, otra crema que enseguida conquistó los paladares más refinados, el lemon curd, y que empezó a ser el relleno habitual del pastelito que adoraba la reina.


En 1844 se mencionó este dulce por primera vez en el libro de cocina de Lady Charlotte Campbell Bury. Su receta era bastante diferente a la actual y, de hecho, su elaboración se parecía más al de la cuajada de limón. Libros posteriores, sin embargo, ya recogen otro modo de hacerlo más similar al moderno. Entonces se llamaba  lemon cheese y se utilizaba de relleno en algunas tartas. Se hacía raspando la piel de los limones con el azúcar que entonces no venía granulado, sino en piedras bien duras.
En la actualidad, la lemon curd es una de las cremas que más éxito tienen en los mercados ingleses. No hay supermercado que no tenga, al menos, una marca. Se usa para rellenar como dije al principio todo tipo de tartaletas y pasteles, y para acompañar los scones.



Pero no necesitamos ir a comprarla a Inglaterra, también podemos hacer nuestra propia lemon curd en casa que es lo más sencillo. En la receta de hoy os voy a enseñar como hacerla y vamos a utilizarla como complemento de esta deliciosa cheesecake de chocolate blanco que os va a encantar. Os doy la receta...

Para la cheesecake

1 paquete de galletas María
60 gr mantequilla
20 ml leche
500 ml nata
100 ml leche
250 gr chocolate blanco
300 gr queso untar
2 sobres de cuajada
3 cdas de lemon curd

Para la lemon curd

Ralladura y zumo de 4 limones
200 gr azúcar
100 gr mantequilla a temperatura ambiente
3 huevos entero y una yema más

1. Hacemos la lemon curd. Rallamos y exprimimos los limones. El zumo lo mezclamos con el azúcar y la mantequilla cortada a dados. Lo calentamos todo al baño María. Dejamos que se vaya deshaciendo la mantequilla y vamos mezclando. 

2. Añadimos los huevos batidos y seguimos removiendo. Tardamos unos 15 minutos hasta que coja consistencia. Retiramos y reservamos. Cuando se enfríe, espesará aún más

3. Para la cheesecake, empezamos haciendo la base. Trituramos las galletas y mezclamos con la mantequilla derretida y la leche. Volcamos sobre el molde, aplanamos con la base de un vaso. Metemos en la nevera para que endurezca.

4. Para el relleno disolvemos los sobres de cuajada en la mitad de la leche. 

5. En un cazo ponemos a calentar la nata, el chocolate y el resto de la leche. Removemos hasta que se una todo. Añadimos el queso y el vaso con la cuajada disuelta. Seguimos removiendo y dejamos que hierva unos minutos.

6.  Añadimos finalmente las cucharadas de lemon curd y mezclamos. Retiramos para que pierda un poco de calor y con cuidado volcamos en el molde sobre la base de galletas. 

7. Dejamos enfriar a temperatura ambiente y guardamos en la nevera hasta el momento de servir que la presentaremos a la mesa cubierta con la lemon curd.




Receta adaptada de Mi gran diversión.



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